Los que no saben lo que escribo, no lo saben.
Perros contando sus pasos corren al juego
y en el parque, sigo viendo como ojo'e riego
desde amarilla mesa donde las aves caben,
donde blanco esperma de nube siempre claven
es la ventana aquí de donde miré el reflejo.
Sin que sea ni de mi "veo te grito pendejo",
"sos" queles les pido con silencio me saquen.
"Hombre, mi tronco no es el tuyo."
Corroboro una, y ostras me laven,
limón, y tu sánduche es flujo
y tomate ponerle, tranquen,
jodo por mismísimo arrullo:
y
¿"juntos, y a que me marquen"...?

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