lunes, 26 de diciembre de 2016

Sonetos. Voces del cielo vencen, 3

Eres la única, mujer como del amor
o como de Dios, y del frío y del llanto
sobretodo, por el dedito de bebé
sobretodo por la cobija del nené.

Eres la única versión -há- que para mí
de las cosas sueltas y fugando de aquí:
rugida toda casa a que dé a realidad
toda el alma, así, vital y acicalada...

Solías venir y decirme cosa una la pequeña
y yo, ni despertaba, como el sinsueño de faros...
Solías venir como mi extraña y dulce estrella.

Sobrias deberían recorrer las manos;
muy claro es qué y me y dices y me lo mueva
y siempre tenga los ojos los más claros.

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